20 de octubre de 2021

Corea del Norte lanza un misil balístico hacia el mar de Japón desde un submarino

La carrera armamentística en la península coreana vuelve a intensificarse. Corea del Norte ha lanzado este martes un misil balístico desde un submarino (SLBM, por sus siglas en inglés) hacia el mar de Japón, una acción que Pyongyang incluye dentro de su programa de defensa nacional, pero que para varios de sus vecinos regionales constituye otra flagrante provocación. Se trata del primer disparo de un arma de este tipo que realiza en dos años, efectuado tan solo unas horas después de que altos funcionarios estadounidenses y surcoreanos se reuniesen en Washington determinados a, según han revelado fuentes cercanas al encuentro, hallar una vía diplomática para poner fin al programa nuclear norcoreano.

El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Corea del Sur informó en un comunicado que el Ejército surcoreano había detectado a las 10.17 de la mañana (3.17 hora peninsular española) lo que sus radares y satélites identificaron como un misil balístico de corto alcance, un proyectil disparado desde un submarino con bandera norcoreana en aguas al este de Sinpo, en la costa nororiental de Corea del Norte. De acuerdo con indagaciones de la agencia surcoreana de noticias Yonhap, el misil recorrió unos 590 kilómetros y alcanzó una altura máxima de 60 kilómetros. Por su parte, observadores internacionales citados por Yonhap consideran que el proyectil, con capacidad para impactar en territorios de Corea del Sur y Japón, se pudo haber arrojado desde un submarino de 2.000 toneladas.

Es el octavo ensayo militar de esta índole que Pyongyang realiza en las últimas semanas. Las más recientes incluyen maniobras con misiles de crucero de largo alcance, con un proyectil disparado desde un tren y con un misil hipersónico, el Hwasong-8. La última vez que Corea del Norte realizó un lanzamiento de un SLBM, sin embargo, fue en octubre de 2019, cuando probó la efectividad del Pukguksong-3 desde una plataforma submarina. Este describió una trayectoria de 450 kilómetros con un tope de altitud de 910 kilómetros. Sinpo, en la provincia de Hamgyong del Sur, se ha convertido para el régimen de Kim Jong-un en una suerte de epicentro militar, destinado al desarrollo de sumergibles y plataforma de lanzamiento de los SLBM tipo Pukguksong, que emplean combustible sólido. Al respecto, la agencia Yonhap ha llegado a asegurar que Corea del Norte planea construir en dicho enclave un submarino de 3.200 toneladas para las operaciones con SLBM.

Pyongyang ha potenciado desde 2015 la fabricación de varios modelos de este tipo de misiles balísticos que, afirman los expertos, poseen la capacidad para convertirse en armas nucleares en caso de una confrontación bélica. En el desfile militar de octubre de 2020, se mostró el Pukguksong-4 y en el del pasado enero, el Pukguksong-5, ambos aún a la espera de someterse a pruebas.

El lanzamiento ha coincidido con la visita a Washington del representante especial surcoreano para Corea del Norte, Noh Kyu-duk, y de su homólogo japonés, Takehiro Funakoshi. Ambos tenían previsto reunirse este martes con su homólogo de EE UU, Sung Kim, con el fin de debatir acciones conjuntas para retomar el diálogo con Corea del Norte. Kim y Noh mantuvieron una reunión bilateral el lunes, en el marco de la cual abordaron la reciente propuesta del presidente surcoreano, Moon Jae-in, de declarar formalmente el fin de la guerra de Corea (1950-53), conflicto que concluyó con un armisticio en lugar de un tratado de paz.

Las reacciones internacionales no se han hecho esperar. El Consejo de Seguridad Nacional de Corea del Sur ha condenado el lanzamiento e instado a Corea del Norte a entablar diálogo. Mientras Seúl solo ha informado del disparo de un misil, el subsecretario general del Gobierno nipón, Yoshihiko Isozaki, ha asegurado que han sido dos. “Las acciones de Corea del Norte amenazan la paz y la seguridad de Japón y la región (…) y suponen un serio reto para toda la comunidad internacional”, expresó Isozaki durante una rueda de prensa, y añadió que el lanzamiento viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. A raíz de los hechos, el Ejecutivo japonés convocó a una reunión de seguridad, razón por la cual el primer ministro, Fumio Kishida, se vio obligado a interrumpir su viaje a la prefectura de Fukushima, desde donde comenzaría la campaña electoral de las elecciones del próximo 31 de octubre.